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Gran apagon cumple un a?o

Siguen las fallas en el sistema

El gigantesco apagón que dejó a oscuras a 50 millones de personas cumple el sábado, su primer aniversario con la amenaza de que se repita por la falta de inversiones y la sobrecarga de la red eléctrica.

El 14 de agosto de 2003 un fallo eléctrico en el estado de Ohio provocó un efecto dominó que se extendió por el noroeste de EEUU y sureste de Canadá, lo que ocasionó el mayor apagón de la historia del país, que duró en algunos lugares hasta casi cuatro días.

Este suceso puso de manifiesto las deficiencias del sistema eléctrico de Estados Unidos, que padece un importante deterioro, que no se corrige con inversiones en mantenimiento.

También expuso la constante sobrecarga por la carencia de líneas y la ausencia de un sistema que evite la propagación en cadena de un fallo eléctrico.

Un buen sistema de comunicación hubiera permitido que Ohio obtuviese de otra central los 2.000 megavatios que necesitaba, con lo que se hubiera detenido el apagón, aseguró un investigador de la Comisión de Servicio Público de Michigan, Paul Proudfoot.

En un informe presentado esta misma semana, el senador demócrata por Nueva York, Charles Schumer, puso la atención en otro de los graves problemas que padece el sistema, como es la ausencia de una entidad reguladora con autoridad suficiente para obligar a las empresas a prestar un buen servicio.

El sistema eléctrico estadounidense está desregulado desde 1992, lo que ha dejado desde entonces en manos de las empresas el cumplimiento de unos estándares de calidad que, en cualquier caso, son voluntarios.

La empresa First Energy, responsable del fallo eléctrico que originó el apagón, no cumplía con estos estándares, según señala el ultimo informe conjunto elaborado por las autoridades estadounidenses y canadienses.

En los últimos doce meses, las autoridades se han afanado en promulgar medidas y recomendaciones para subsanar estas deficiencias, pero el grado de cumplimiento de las empresas no ha sido del todo satisfactorio.

Con todo ello, el peligro de un nuevo apagón por sobrecarga sigue vigente en muchas partes de Estados Unidos, entre ellas Nueva York, ya que las deficiencias en la red la hacen de nuevo vulnerable a nuevos fallos.

El informe del senador Schumer indica, específicamente, que la inversión en mantenimiento de las líneas de transmisión ha caído en un 30 por ciento en la última década, lo que revela la dejadez de las compañías que explotan este servicio.

En su opinión, las empresas están más preocupadas en incrementar su rentabilidad consiguiendo nuevos clientes, que en asegurarse que la red eléctrica es capaz de sostener el aumento en la demanda del servicio.

Por ello, Schumer ha propuesto la creación de una agencia federal con autoridad para imponer el cumplimiento de las medidas de modernización y de renovación de la red propuestas por la administración.

Así se lograría acabar con la "anticuada" red eléctrica estadounidense, como la describió el presidente George W.Bush días después de que 50 millones de personas en Estados Unidos se quedaran a oscuras.

Aquel apagón provocó en Nueva York pérdidas millonarias y agravó la crisis económica que padecía la ciudad como consecuencia de los atentados del 11 de septiembre de 2001.

El corte de electricidad devolvió a la memoria de los neoyorquinos el caos vivido durante los ataques, con miles de personas en las calles que intentaban salir de Manhattan para llegar a sus casas, y el transporte público y los accesos a los túneles cerrados.

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