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El Caudillo Conquistado

Andew Cuomo

El demócrata Andrew Cuomo ganó la elección a gobernador del Estado de Nueva York al derrotar al candidato republicano Carl Paladino.

- Getty Images

Por John Gutierrez, analista político para Univision, WXTV 41.

El Caudillo Conquistado

El año pasado, el hombre más poderoso en el Estado de Nueva York era Andrew Cuomo. 

Elegido por una abrumadora mayoría electoral y prometiendo una agresiva reforma de la politiquería mugrienta y grosera de Albany, Cuomo se impuso sobre la legislatura con una ferocidad que dejó a muchos veteranos políticos neoyorquinos preguntándose si el hijo de uno de los más importantes y reconocidos gobernadores del estado era más caudillo que gobernador.

Ya fuese recortes al presupuesto estatal, la negativa a un aumento de impuestos sobre los neoyorquinos más ricos, o la aprobación de la polémica ley de igualdad matrimonial, todo lo que quiso Cuomo lo logró.

 Pero a cambio de los triunfos del año pasado, esta semana Cuomo se vio vencido por la legislatura estatal en dos temas que formaron parte integral de su campaña por la gobernación del estado. 

Primero, Cuomo no logró conseguir los cambios al sistema de retiros de trabajadores gubernamentales, un proyecto que le hubiera ahorrado a los municipios del estado millones de dólares y que además, dijeron varios analistas.  Sí, la legislatura aprobó algunos cambios al sistema de retiro, pero estos no fueron las reformas radicales prometidas por el entonces candidato Cuomo.

 Más problemáticamente, Cuomo no logró conseguir que la legislatura reformara el sistema por el cual se redistribuyen los distritos electorales del estado. 

Cada diez años, luego de darse a conocer los resultados del censo federal, cada estado debería de redistribuir los distritos dentro de su estado para reflejar los cambios demográficos revelados por el censo.  En muchos estados del país las nuevas líneas electorales son diseñadas por un comité independiente de expertos.  La presencia de estos expertos no elimina la influencia de los políticos en el proceso pero sí la disminuye. 

 En Nueva York, sin embargo, la redistribución es la responsabilidad de los propios legisladores.  Esto ha resultado en un proceso donde los políticos y los partidos tratan de protegerse creando distritos donde solo uno u otro de los partidos puede ganar. 

Este proceso, llamado “gerrymandering” en inglés, hace que nuestro sistema político sea más y más fracturado y extremista.  Cuomo quiso cambiar este sistema pero los líderes republicanos y demócratas del estado rechazaron cualquier intento de limitar su poder.  De lo contrario, ambas cámaras legislativas presentaron un plan que el New York Times calificó como “vergonzoso y cínico.”  Ese plan no solo garantiza el status quo en Albany por los próximos diez años sino también que limita las posibilidades electorales de votantes latinos en Nueva York.  Impotente frente a las maromas de los legisladores, Cuomo aprobó el plan de redistribución electoral esta semana.  Trató de disimular su derrota diciendo que el nuevo plan comprendía una serie de reformas que cambiarían el sistema después del próximo censo en el 2020.  Pero la realidad, bruta y obvia, fue que Cuomo fue domado por el cinismo que por años ha caracterizado a Albany.  La realidad es que el caudillo ha quedó conquistado.

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