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Pese a la muerte de Osama bin Laden, persiste en Nueva York una sensación de peligro

La Gran Manzana respira aire de temor

La Gran Manzana respira aire de temor

Agentes de la Policía Metropolitana de Nueva York custodian la estación de Gran Central en Manhattan. Desde que se anunció la muerte del líder terrorista Osama bin Laden, la Gran Manzana elevó su seguridad y colocó a más policías en las calles.

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Imágenes inéditas de los atentados del 11 de septiembre

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La Zona Cero durante la visita de Obama

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Nueva York se lanzó a la calle para celebrar la muerte de Osama bin Laden

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Familiares recuerdan a victimas de 9-11

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NUEVA YORK - La muerte del líder terrorista Osama bin Laden, anunciada el domingo pasado, no disminuyó la sensación de peligro y amenaza que sufren muchas de las personas que viven y vistan la ciudad de Nueva York.

Congregadas el jueves para contemplar la ceremonia conmemorativa durante la que el presidente Barack Obama honró a las víctimas del 11 de septiembre de 2001, personas consultadas por Notimex rechazaron sentirse ahora más seguras.

“No me siento más seguro desde que murió Osama. Esa gente no es racional, por eso hay que estar preparado para rechazar cualquier nuevo ataque”, indicó el ex militar Germano Riviera, uno de los rescatistas voluntarios que cooperó tras los atentados de 2001.

Nueva York sufrió hace casi 10 años de un ataque que derrumbó las Torres Gemelas del World Trade Center y que cobró la vida de casi 3 mil personas.

Este jueves Obama visitó Nueva York para colocar una corona de flores en el lugar de la tragedia, ahora llamada Zona Cero, lo que reunió a poco menos de mil personas que intentaban ver un atisbo de la limosina del mandatario.

Pese a que el ambiente tras la muerte de Obama hubiera sido festivo -y a que abundaran los gritos reiterados de U.S.A.- esta vez apenas hubo un intento tímido de recrear tal algarabía en las personas reunidas en el Parque Zucotti, a una cuadra de la Zona Cero.

La multitud más bien esperaba con expectación el paso de la caravana presidencial que, sin embargo, llegó por el otro costado de esta plaza.

Riviera, quien portaba una bandera enorme con los nombres de todas las víctimas del atentado del 11 de septiembre en Nueva York, refirió que la muerte de Bin Laden refrendó eso sí su confianza en el presidente Obama.

Por su parte, Valarie Carlomagno, esposa de un piloto del ejército actualmente destacado en Irak, expresó que había volado desde su casa en California sólo para expresar su gratitud a Obama, aunque también aseguró que este día tendría que ser de reflexión.

“Estoy feliz por la muerte de Osama, pero por otro lado estoy preocupada por el futuro. Creo que habrá venganza, y eso me preocupa mucho”, afirmó Carlomagno, una de las pocas personas reunidas en el parque que agitaban una bandera de Estados Unidos.

Incluso los tres vendedores de banderas congregados en el parque Zucotti parecían sorprendidos por la falta de participación de la gente, y uno de ellos dijo que la multitud “estaba ya un poco aburrida de todo este tema”.

Mientras tanto, Obama terminaba su gira por Nueva York, que comenzó con sendas visitas a una estación de bomberos y de policías, donde dijo que cuando Estados Unidos aseguraba no olvidar eso era justamente lo que hacía, y que buscaba hacer justicia.

Las personas que se congregaron para atisbar el paso de Obama se mezclaban con los turistas que aprovechaban la ocasión para tratar de capturar una imagen de la muchedumbre y también con aquellos que no sabían lo que ocurría.

Plagados de policías vestidos de civiles y de oficiales armados y de uniforme azul, los alrededores de la zona cero parecían tan resguardados como cada 11 de septiembre, cuando se celebra una ceremonia para los caídos en 2001.

“Claro que no me siento más segura ahora. Es claro que tras la muerte de Osama habrá cuatro o cinco o seis personas que lo querrá remplazar. No tengo una sensación de mayor seguridad”, enfatizó Carlomagno.

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