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Macabros, despiadados y desgarradores

Cualquiera puede convertirse en víctima de un crimen. A veces, sin embargo, un ataque puede convertirse en una pesadilla de la que muchos nunca despiertan.

Acompáñanos en este recuento de crímenes macabros y desgarradores, que van desde el fanático que mató a su hijastra por no dejarlo ver un partido de fútbol, hasta la inolvidable mujer que se vengó de su marido cortándole el pene...

La venganza: Es imposible olvidar el caso de Lorena Bobbit, la ecuatoriana que le cortó el pene a su marido con un cuchillo de cocina, una noche de junio de 1993 en Virgina.

Bobbit dijo que lo hizo porque su esposo John Wayne Bobbit llegó borracho a la casa y la abusó sexualmente.

Después de cercenarle el pene, se marchó en su vehículo y desechó el miembro en la carretera. Posteriormente, un equipo de investigación lo encontró y el hombre fue intervenido en una cirugía de 10 horas para reconstruir su órgano.

La mujer afirmó que durante su matrimonio fue víctima de violencia doméstica y que en aquél momento enloqueció. Lo curioso del caso es que John aprovechó su fama y participó en varias películas porno, mientras que Lorena fundó una organización para víctimas de violencia doméstica.

Mujer despiadada: Para Teresa Lewis, su esposo e hijastro tenían un alto precio en metálico: Un seguro de vida de $250 mil dólares.

La mujer de 41 años, contrató a dos maleantes para que los mataran. A cambio, ella les pagaría con dinero, y la oportunidad de tener sexo con ella y su hija de 16 años.

El macabro plan fue ejecutado, pero descubierto. Los bandidos recibieron cadena perpetua; su hija, cinco años en prisión; y Lewis será ejecutada en septiembre, convirtiéndose en la primera mujer en recibir la pena capital en Virginia desde 1912.

Sin compasión: Clara Harris es una dentista colombiana que gozó de un matrimonio feliz hasta que se enteró que su marido, y padre de sus gemelos, le era infiel con la secretaria del consultorio dental de ambos.

El 24 de julio de 2002, Harris -cegada por los celos- fue a buscar a su esposo a un hotel en Houston donde se encontraba con su amante, según le informó un investigador que contrató.

Al ver a la pareja, se formó un altercado que terminó en el estacionamiento donde la colombiana, sin hacer caso a las súplicas de su marido, lo atropelló y luego le pasó tres veces por encima en su Mercedes Benz.

Como castigo recibió 20 años en prisión, además de la separación de sus hijos y familia.

Celos mortales: William Salazar llegó a su casa en Queens, Nueva York, tras una noche de parranda sin imaginar lo que le esperaba.

Su novia Agnes Bermúdez y él empezaron a discutir y al final, ambos se prendieron en fuego con un químico para limpiar alfombras.

Las llamas acabaron con la vida de Salazar y de otras tres personas en el edificio. Bermúdez sufrió fuertes quemaduras que le desfiguraron el rostro y la acusación por la muerte de Salazar. El video de ambos en llamas fue captado en cámara.

Corazón malvado: Una mujer hindú mató a sus hijos, según ella "por no ser normales". Saiga Ahkter, de 30 años, decidió que sus dos hijos, de 5 y 2 años, debían morir por ser autistas.

Primero trató de hacerlos tomar limpiador para baños, pero como no quisieron, decidió ahorcarlos con un cable de televisión hasta que quedaron azules por la falta de aire.

La misma Saiga llamó al 911 para reportar los hechos que la operadora se resistía a creer.  Ahora la mujer enfrenta una condena de por vida. El padre de los niños se encuentra devastado.

Muerte ilógica: Héctor Castro, de 27 años, veía el partido de Ghana vs. Estados Unidos, en la Copa del Mundo, cuando su casa en McAllen, Texas, se quedó sin energía eléctrica y su hijastra de 2 años empezó a llorar incesantemente.

En medio de la desesperación, Castro le propinó un golpe en el pecho que acabó con su vida. Pero el desalmado, al verla muerta le puso un tornillo en la garganta para que pareciera un accidente.

No obstante, la autopsia reveló que la pequeña tenía cuatro costillas rotas. Ahora Castro enfrenta cargos de pena capital, y los cuatro menores que vivían con él fueron entregados al servicio social.

Desequilibrio mental: Michael McLendon fue el protagonista de la devastadora tragedia ocurrida en Alabama, en marzo de 2009.

Primero incendió la casa en donde se encontraba su madre, luego se dirigió a matar a sus abuelos, a sus tíos y a cinco personas más que se atravesaron en su camino.

Al verse acorralado por la policía, McLendon se suicidó. El condado de Geneva, en Alabama, jamás olvidará a todas las personas fallecidas.

Desalmado: La madre de una pequeña de 7 meses de nacida jamás se imaginó lo que sería capaz de hacer su novio.

Orquan Blake violó a la menor y luego la mató, mientras permanecía bajo su cuidado en la residencia de la madre en Newark, Nueva Jersey.

La autopsia reveló una fractura en el cerebro, ruptura en la espina dorsal, costillas quebradas, y un sinfín de golpizas brutales que el individuo le propinó a la niña.

Cuando la madre regresó a casa, de inmediato llevó su bebé al hospital, donde los esfuerzos de los médicos por salvarle la vida fueron infructuosos.

Mente caníbal: Increíble pero cierto es el caso de Otty Sánchez, la hispana que decapitó a su bebé para luego comerse partes de su cuerpo. El atroz suceso ocurrió el 26 de julio de 2009, en su casa de San Antonio, Texas.

Sánchez confesó que cometió el crimen porque el Diablo se lo había ordenado. Ella misma llamó a la policía y afirmó haber descuartizado su bebé con un cuchillo de carne, un sable y un machete.

La policía informó que la mujer ingirió la nariz, el cerebro y los dedos del pie de la criatura, que tenía tres semanas de nacida.

A sangre fría: El mundo se consternó el 16 de abril de 2007 cuando Seung Hui, de 23 años, mató a 32 personas, hirió a más de 20 y luego se suicidó en la universidad Virginia Tech.

El estudiante de origen surcoreano claramente sufría problemas mentales; sus compañeros se referían hacia él como un hombre callado e introvertido, y sus profesores coinciden en que la violencia era notoria en sus escrituras.

Hui grabó y envío varios vídeos explicando las razones de su ataque; entre ellas el no soportar a los jóvenes adinerados y el rechazo de una mujer.

Ataque de histeria: Cuando Maribel Eutate regresaba de noche a su casa de Manhattan, su ex esposo la seguía para matarla. Eutate, de 41 años, ya le había puesto una orden de restricción al hombre dominicano con quien tuvo un hijo.

Cuentan los testigos, que su ex marido la emboscó y le enterró el machete en el cuello, y luego en el estómago, desplomándose en la calle.

La estilista de un salón de belleza había decidido terminar su relación con él hacía tres años, pero el hombre jamás aceptó la separación.

Tragedia familiar: Lo que parecía un incendio accidental terminó en homicidio por parte de una madre de cuatro niños. Leisa Jones, residente de Staten Island, degolló a tres de sus hijos y luego le prendió fuego a la casa. El más pequeño solo murió por inhalación de humo.

Al principio se creyó que fue su hijo de 14 años quien había cometido los crímenes. Pero la pesquisa reveló una nota escrita por Jones que decía "lo siento". Ni los vecinos ni los familiares se explican que le pasó a la madre que siempre se veía amorosa con sus hijos.

Abuela enfermiza: El viaje de sus padres de Alemania a Estados Unidos se convirtió en una pesadilla para la madre de un pequeño de 5 años, residente de la Florida.

La abuela no podía aceptar que su nieto creciera con padres divorciados, así que cuando ella y su esposo viajaron con el menor a St. George Island, ésta decidió ahogar al pequeño en la bañera mientras su marido estaba de compras.

La abuela, de 71 años de edad, luego intentó ahogarse en el mar pero no lo logró.

Su esposo fue quien la entregó a las autoridades después de que trató de escapar.

La última noche: Jennifer Moore era una estudiante de 18 años, que vivía en Nueva Jersey. El 25 de julio salió con una amiga a un club nocturno en Nueva York y jamás regresó a casa.

Al salir de la discoteca descubrió que su auto había sido remolcado por una grúa; por lo que fue a recogerlo al depósito. Allí, su amiga se desmayó por el exceso de alcohol y Moore desapareció.

Un hombre de la raza negra la forzó a entrar a un motel, la violó, estranguló y tiró su cuerpo en un basurero de Nueva Jersey adentro de una maleta. El atacante luego confesó su crimen y reveló que su amante también participó en el asesinato.

Durmiendo con el enemigo: La modelo de trajes de baño Jasmine Fiore no logró su sueño de convertirse en una estrella de Hollywood.

En agosto de 2009, un hombre en búsqueda de latas y botellas para reciclar en un basurero de Buena Park, California, encontró su cuerpo desnudo y mutilado adentro de una maleta.

La también aspirante actriz y mesera de una barra, fue asesinada por su marido, un ex participante de un programa de televisión. Sus dientes y dedos fueron removidos para que su cadáver no fuera reconocido. Pero el número de serie en sus implantes de senos la identificaron.

El hombre se fugó a Canadá y días después se suicidó en un hotel de aquél país.

El asesino en serie: El llamado Grim Sleeper de Los Ángeles protagonizó una ola de crímenes contra mujeres desde 1985.

El asesino abusaba sexualmente de mujeres afroamericanas que caminaban por las calles del centro de la ciudad, y luego las estrangulaba para no dejar evidencia.

El caso fue uno de los más preocupantes y difíciles de resolver, especialmente porque Lonnie David Franklin ya tenía un largo historial de robo y posesión de armas y aún estaba en libertad.

Inexplicable: El pequeño Willie Brown murió en las manos de su padre en el barrio Homestead de Miami. El hombre de 25 años confesó que le propinó 15 golpes en la cabeza a su hijo durante una salvaje lección de boxeo.

El niño, de 2 años de edad, además cayó de la cama y se pegó la cabeza con la pared y el piso.

El padre, Lee Willie De Jesús, reportó el incidente  casi una hora después de lo ocurrido. El menor fue trasladado al hospital y diagnosticado con muerte cerebral.

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